sábado, 19 de enero de 2013

Frágil como el cristal

Voy dando patadas al aire y de repente algo se mueve,
me atrevo a cogerlo y lo observo.
Parece un corazón partido, herido, sin vida...
así que lo llevo a casa con la esperanza de curarlo.

Van pasando los días y como creía, el corazón
empieza a latir, valiente, fuerte, sin miedo.
Se alimenta de mis caricias, de mis palabras...

Un buen día me levanto y...el corazón vuelve a estar roto.
No puedo arreglarlo ya no le sirve mi aliento.
Entonces lo entiendo todo...
Tal vez, no eras para mí.

-Volveré a dejarte donde te encontré...
Ahora mi corazón también está dividido,
esperando a alguien que lo de una patada
y que con un poco de suerte,
consiga juntar todas sus partes...

A.R.F

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