viernes, 18 de octubre de 2013

Los dias malos no son tan malos

Y justo cuando todo parecia acabarse aparecio él y la invito a un cafe. Da igual que esa misma tarde lloviera, que ella estubiese mojada o el echo de que a él no le gustara el cafe. Estaban juntos, tan solos como cuando alguien se mete a un bunker con la esperanza de no ser encontrado. Aquella tarde lluviosa fue en realidad la tarde en la que entendierón que jamas debían separarse. No se por que maldita razon lo bueno tiene una determinada duraciòn. Si te vas te llevaras contigo, mi pequeño corazon, mas yo prefiero quedarme viviendo esa tarde lluviosa en la que solo creeias en ti y en mi. Todo lo demas era lluvia, ruido y gente

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