Ayer soñé, que me caía en una grieta de la vida, de la mía.
La angustia crecía a medida que el suelo iba llegando.
Veo poca luz, ¿será este mi final?
Y puede que asuste, pero, me relaje...
Me acomode y pensé... Y pensé que había vivido de tal manera,
que merecía la pena disfrutar hasta del último suspiro que la
muerte me regalaba.
Me he despertado llorando. Ya nada puede hacer que este extra de tiempo,
sea único, especial y sobre todo, eterno.
Así que, no lo dudéis, un mal día gris, una persona desagradable,
un problema...todo tiene solución.
Seamos felices y aportemos un pedazito de nosotros.
Entonces el mundo dejará de estar triste por un instante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario